Hay veces, que lo único que necesitamos es un salvavidas, algo que nos rescate de donde estamos, que nos deje flotar un rato. Apreciar todo sin necesidad de sostenerse por si mismo.
Hasta que un día, el mismo salvavidas se pincha, y te ahogas, te hundis, no podes respirar. Es momento de nadar solo, de aprender a hacerlo por vos mismo, ya no sirve flotar o sostenerse, tenes que hacer fuerza y tirar manotazos. Ahí es cuando te das cuenta que no era el fin, que la historia sigue, porque como dice una de mis bandas preferidas, ESTAMOS LLENOS DE HISTORIAS, eso somos, historias, recuerdos, y lo más importante, es no cerrarse a eso, a que "la historia" sea más que nuestra historia, la que queremos escribir, como queremos vivir, quien queremos ser, que queremos ser, como queremos ser, no opacarnos, brillar, porque los cuentos siempre tienen final feliz, pero es necesario vivir las pequeñas historias para un día llegar a la meta.
Siempre es lindo que te sostengan, pero no hay que aferrarse demasiado a los salvavidas, porque son efímeros, explotan, se pinchan, se desinflan, no hay que dar por sentado que va a estar siempre, esta bueno flotar, pero tenemos que saber hacerlo por nuestros medios.
Siempre es lindo que te sostengan, pero no hay que aferrarse demasiado a los salvavidas, porque son efímeros, explotan, se pinchan, se desinflan, no hay que dar por sentado que va a estar siempre, esta bueno flotar, pero tenemos que saber hacerlo por nuestros medios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario